Sugerente título, ¿verdad? Puro clickbait… Con motivo de la inauguración de la nueva web me obligan a mirar atrás y hacer un balance de los cerca de 5 años de recorrido, y aunque los 25 millones ya quedaron atrás, siguen siendo un buen punto de inflexión para detenerse a sopesar tres elementos clave en ese tiempo: el mercado inmobiliario, la compañía y lo que realmente importa.
El mercado inmobiliario: de la incertidumbre a la madurez
Cuando pienso en el mercado inmobiliario pienso que cuando empezamos, poco después de pasar unos cuantos meses encerrados en casa, nos encontramos un panorama inmobiliario que era muy distinto. El negocio del flipping industrial apenas se intuía y los llamados iBuyers aún intentaban justificar su papel como nuevos intermediarios de una sociedad que valoraba más la propiedad que la eficiencia. Los casos de Redfin u Opendoor (en USA), y alguno en España posteriormente, ya anticipaban lo difícil que sería encontrar el equilibrio entre tecnología, valor y rentabilidad.
En ese contexto, nuestra ambición era clara: contribuir, aunque fuera modestamente, a la regeneración urbana. Apostar por reformas con calidad, transparencia y un sentido estético coherente, alejado de la moda de lo barato y lo rápido. Lo cual, en ese momento, se consideraba un noble cometido: interceder en el sector desde la responsabilidad: mejorar el patrimonio urbano y hacerlo de manera sostenible, honesta y rentable1 (que temerario, que desfachatez, que falta de respeto y buen gusto).
Hoy el mercado inmobiliario ha cambiado. Madrid vive una auténtica efervescencia, entre otras, inmobiliaria, y la profesionalización, paradójicamente, se mira con recelo. Se señala a las empresas como parte del problema del acceso a la vivienda, cuando en realidad los desequilibrios vienen gestándose desde que se dejó de construir allá por 20082. E irónicamente, no se habla tanto de cómo se ha disparado el valor de inmuebles obsoletos, vendidos como si fueran piezas de colección.
Por supuesto, no me atrevo a enarbolar la bandera de la hipocresía, obviamente somos una empresa y la obtención de beneficio es nuestra obligación. Pero nos esforzamos por alejarnos de estrategias poco honestas como podrían ser el “land-banking” (comprar activos y mantenerlos sin intención de mejora, simplemente navegando la ola del incremento de precios), reformas de calidades infames vendidas a precio injustos, un servicio al cliente de: coge el dinero y corre; y, por último, relaciones con intermediarios que no participan del negocio de forma imparcial para con sus clientes.
La compañía: de dos y medio a casi la treintena
neodomos nació casi como un experimento. Un proyecto accesorio dentro de un grupo empresarial de mayor calado (nos alzamos sobre hombros de gigantes), con pocos recursos, mucha convicción y un propósito: demostrar que se podía industrializar el proceso de rehabilitación sin perder la esencia artesanal de cada vivienda3.
Al principio nos faltaba uno para echar una timba de mus. Recorríamos Madrid de punta a punta, con planos a lápiz y sin carrera de arquitectura, resolviendo incidencias y enseñando a nuestros primeros clientes cómo encender el termo o poner una lavadora.
Hoy estamos cerca de la treintena. La estructura ha crecido, ya no solo compramos, también somos dueños de todo el proceso de transformación4 y gestionamos integralmente el proceso de venta, pero la exigencia cristaliza de la misma manera: Signature Homes. Signature Living5.
Por neodomos han pasado cerca de medio centenar de personas y, aun puedo rememorar nombres y caras. Que importante que es la gente que te acompaña, la importancia de luchar por la estabilidad en el equipo. Los valores de una empresa pueden estar escritos en letras gigantes en una pared, pero la única forma de absorberlos es con tiempo y a razón de pequeñas decisiones corporativas que muestran que quiere el equipo directivo que sea la empresa.
La honestidad siempre me ha parecido un valor fundamental de las personas, pero me resulta inconcebible destilarlo en una empresa. Pero es un honorable cometido al que dedicarse, algo que queda ejemplificado en nuestros dosieres de acabados y calidades, ridículamente exhaustivos y detallados.
Por ello, la gente que nos ha acompañado y continua a día de hoy les digo: gracias.
Lo que importa: construir con propósito
Esto ya vendría a ser una reflexión personal6. A medida que hemos crecido, buscando completarnos los unos a los otros, hemos formado un equipo que, de una manera u otra, comparte una etapa vital similar. Muchos con familias, niños pequeños y esa doble vida que supone equilibrar lo profesional y lo personal.
En neodomos creemos en ese equilibrio. Aquí no se negocia perderse un festival escolar o una tutoría. Pero tampoco se renuncia a la excelencia ni al compromiso con el equipo. Lo importante es saber cuándo cada cosa debe ocupar su sitio.
Construir una empresa, como construir una familia, es un ejercicio constante de equilibrio. Y aunque no siempre sea fácil, merece la pena. Porque cuando el propósito es claro y las personas adecuadas te acompañan, cada Signature Home acaba significando algo mucho más grande.
Notas al pie
- Cuando he tenido un enfrentamiento (dialectico, gracias a Dios) sobre el mercado inmobiliario residencial y los beneficios que se logran con un “bien de primera necesidad” le he preguntado a mi interlocutor si conoce los márgenes de fabricar pan. Los costes directos se cuentan en céntimos, pero la venta en euros… ↩
- Por aquella época los visados de obra nueva superaban los 800.000 anuales. ↩
- Con menos idea que un vendedor de frigoríficos en el ártico. ↩
- Desde la distancia entre los perfiles del pladur a el tamaño de los cajones del vestidor secundario. ↩
- Resulta que después de 5 años, alguien de fuera vino a decirnos lo que hacíamos. Por ello, gracias a ThisIsOdd por ello. ↩
- Porque lo anterior no lo era… jajaja ↩




